Plantar o Sembrar Césped

Plantar o Sembrar Césped

¿Cuando plantar o sembrar el césped?

Las mejores épocas para plantar o sembrar césped con semillas son la Primavera y a principios del Otoño. Son épocas de “crecimiento” después de las épocas extremas; el invierno o el verano donde no es aconsejable plantar o sembrar césped.

¿Qué tipo de césped plantar?

Existen muchas variedades de césped. En función del tipo de semillas y del porcentaje de ellas entre sí, obtendremos un tipo de césped u otro.

No hay un tipo de césped mejor que otro, sino que un tipo de césped se va a adaptar mejor que otro a nuestro jardín.

Te recomiendo que prestes atención al tipo de césped que vas a sembrar, preguntando a los profesionales porque ellos tienen la experiencia y saben cual es la mezcla que mejor se adaptará a tu jardín.

Si tu jardín tiene condiciones especiales a tener en cuenta como por ejemplo zonas sombreadas, no las dejes pasar por alto.

Paso a paso para la siembra del césped.

1- Drenaje. si el terreno presenta problemas de drenaje, es decir, si después de muchas lluvias el agua quedan charcos mucho tiempo. Si así fuera deberías solucionar este problema antes de hacer nada, si no, luego todo serán problemas, el césped no crecerá bien y desarrollará problemas por hongos.

2- El sistema de riego y su instalación es muy importante, si quieres sembrar un nuevo césped desde cero asegúrate de instalar un buen sistema de riego automático bien diseñado, y si vas a renovar tu césped o a hacer una resiembra de zonas estropeadas, revisa el sistema de riego para mejorarlo o ajustarlo en donde sea necesario.

3- El césped va a necesitar una capa de tierra de calidad de unos 7 a 10 centímetros, por lo que debes añadir tierra. Si comienzas desde cero debes labrar el terreno con un motocultor, y rastrillar todas las piedras superficiales antes de aportar la nueva capa de tierra vegetal. Si vas a renovar tu césped no puedes labrar el terreno porque corres el riesgo de romper las tuberías del riego, sólo arranca el césped existente en una profundidad de unos 6 cm. La tierra vegetal puedes mezclarla con un 30% de arena si necesitas mejorar el drenaje. Finalmente, nivela el terreno con un rastrillo y compáctalo un poco con un rodillo.

4- recomiendo que esperes a que el césped haya salido y ya tenga dos o tres siegas para abonarlo, con un abono de liberación lenta, que son más caros pero duran 2-3 meses y evitan quemaduras en el césped.

5- Da un último rastrillado y siembra la semilla con la mano. Es importante que la semilla se distribuya de forma homogénea. Para mezclas de semillas se suele recomendar una dosis de 40 gr./m2. No obstante yo recomiendo doblar esa cantidad porque no todas las semillas germinarán, y otras muchas serán el aperitivo de pájaros o pasarán a formar parte de la despensa de las hormigas.

6- Con una escoba metálica colocada en posición “al revés”, rastrilla suavemente el área para semi enterrar las semillas. Se trata de enterrarlas un poco pero sin moverlas de sitio. Recomiendo cubrir las semillas con una capa por ejemplo de mantillo (tierra abonada con estiércol) o recebo (tierra vegetal fina). Además, aplicar esa capa cobertora requiere de una cierta habilidad para no mover las semillas o enterrarlas demasiado.

7- Como la semilla está en la capa superficial del terreno, debes mantenerla siempre húmeda. Para ello hay que regar pocos minutos pero muchas veces al día, porque la superficie del terreno se seca rápido. Recomiendo 3 riegos al día, a las 7 de la mañana, a la 1 del mediodía, y a las 6 de la tarde. Por la noche no hace falta porque se mantiene la humedad al no haber sol. El tiempo de riego dependerá del diseño del sistema de riego que tengas y de la época en la que estés sembrando. Recuerda, la idea es mantener los 2-5 centímetros superficiales húmedos, por lo que puedes comenzar por ejemplo con 10 minutos y vigilar los primeros riegos para comprobar si hay que incrementar o reducir el tiempo de riego. Sobre todo que no se hagan charcos porque cada charco va a ser una futura calva que luego tendrás que resemillar de nuevo. Conforme el césped va creciendo hay que ir reduciendo el riego, pasando a sólo dos veces al día cuando el verde ya cubra el terreno, y a una vez al día después de la primera siega que entonces ya debes programar por la noche.

8- Una vez nacido el nuevo césped, y después de alguna que otra siega, abónalo como comentábamos antes, eso sí, cuando ya hayas terminado las pequeñas resiembras de las posibles calvas que te hayan surgido, no te preocupes que es normal que todo no esté perfecto a la primera. Vigila si ves algo raro, por si acaso el exceso de riego durante la siembra haya podido provocar algún problema por hongos en el nuevo y frágil césped, aunque esto no suele ocurrir. Si ves un color extraño en alguna zona aplica un fungicida de amplio espectro (para varios tipos de hongos).

Distintos tipos de escarificado para el césped.

Manualmente, usando un rastrillo: arañar con el rastrillo la superficie de la tierra. Si la extensión a escarificar es pequeña resulta factible, pero en un jardín mediano o grande, no. Es un trabajo muy cansado y poco eficaz.

Con una máquina escarificadora: esta máquina tiene un rodillo con varias cuchillas verticales que van “rajando”, rompiendo la superficie del suelo y destrozando ese fieltro, esa capa impermeable que asfixia al césped. También rompe parcialmente sus raíces, pero no pasa nada puesto que se regeneran rápidamente. El regenerador se pasa pocas veces cada temporada (dos como máximo). Tras pasar el regenerador, el césped tiene una apariencia muy poco estética, ya que parece arrasado. No hay que preocuparse, porque en una o dos semanas se habrá cerrado perfectamente y además estará regenerado y más vigoroso que antes. Pasa el rastrillo de púas flexibles después de escarificar, para recoger el “forraje” que ha dejado la máquina en la superficie.

Una vez hecho ya sea un escarificado o un aireado (practicar orificios al césped que permiten gran entrada de aire), es conveniente aportar fertilizantes químicos o hacer un recebo. Será una mejora para el suelo, que tu césped agradecerá con seguridad.

RECEBO

Un recebo consiste en extender, tras una labor de aireado o de escarificado, por la superficie:

 Arena sola.

 Turba o mantillo solo.

 Arena + turba o arena + mantillo.

PODA

El invierno es la mejor época para podar los árboles, ya que al estar en reposo perderán menos savia.

Eliminar selectivamente algunas ramas del árbol permite orientar su crecimiento y darle mayor vigor.

La poda evita ramajes demasiados densos, que impiden que la luz llegue uniformemente a todas las partes provocando un desarrollo desigual del ejemplar.

Elegir el tipo de poda adecuado.

Existen varias técnicas para llevar a cabo la poda, que habrá que aplicar en función de la edad del ejemplar y del efecto que se quiera conseguir.

• La poda de formación se efectúa durante los primeros años posteriores a la plantación. El objetivo es orientar el crecimiento del árbol para obtener una estructura de ramas fuertes y bien distribuidas y situar la copa a cierta altura del suelo. También sirve para crear un determinado contorno, por ejemplo en espaldera. Este tipo de poda está especialmente indicado para los árboles frutales, ya que favorece el aumento de la producción y facilita la recolección.

• Una vez que el árbol está bien formado, será suficiente con realizar una poda de mantenimiento, que consiste en eliminar elementos indeseables como ramas secas o con riesgo de rotura o simplemente aclarar la copa de un ramaje excesivo y darle forma.

• A veces hay que recurrir a podas drásticas para devolverle a un árbol su vigor. Esta técnica, conocida como desmochado, consiste en efectuar cortes severos a uno o dos centímetros del tronco principal. Se suele emplear también para controlar el crecimiento de árboles en espacios reducidos. Pero antes de acometer esta poda excepcional hay que saber qué especies la toleran bien y cicatrizan con rapidez. En caso de duda es clave consultar con un experto; en tu centro de jardinería sabrán aconsejarte.

Cómo se poda.

El corte se debe efectuar en la base de la rama pero siempre por encima del cuello, es decir a unos centímetros sobre la unión con otra rama. Además, las yemas tienen que quedar a una distancia de al menos cinco milímetros del corte.

La incisión deberá ser en diagonal cuando existen yemas alternas a lo largo de la rama, y recta cuando las yemas crecen a la misma altura del tallo.

Si el ejemplar es mediano o grande y es necesario trepar a la copa para podar es imperativo llevar un arnés de seguridad. En ese caso, lo mejor es encomendar la tarea a personal especializado.

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